25/11/07

DIA DE LAS 1000 FOTOS


Son las 7.30, suena el despertador pero yo me vuelvo a dormir. Oigo un ruido y alguien abre la puerta; es Paula:” Andreilla son las 8.00”-me dice-. Efectivamente es la hora de levantarse y de repente, veo la cámara de fotos. ¡Qué pereza! Hoy tengo que hacer 1000 fotos. Ayer lo pensé y por eso la dejé en la mesilla de noche junto con una lámpara de IKEA y un libro que un día de estos voy a terminar.

Voy a empezar a hacer la práctica, así que comienzo a hacer fotos a todo. Mi desayuno me da mucho juego y empiezo a hacer composiciones hasta que me canso y me levanto para sacar fotos a toda la casa. Sonrío cuando me acerco al baño y recuerdo el comentario que hizo
nuestro profesor sobre las fotos en la ducha; de modo que vuelvo a mi habitación y lanzo la cámara contra las sábanas revueltas.

La verdad es que da muchísima vergüenza llevar la cámara a clase, sé que ese era el deseo de nuestro profesor, pero así y todo la dejo y me voy a clase. Sin embargo, pronto me daré cuenta del error que he cometido. A lo largo del trayecto podría haber sacado más fotos; por ejemplo, a una serie de sauces llorones con los que me rozo la cara todos los días, porque voy mirando al suelo para no tropezar con las baldosas que están rotas.

La mañana ya ha finalizado, y hay que comer. Nada más llegar a mi casa cojo la cámara y voy a la cocina a continuar con mi práctica. Mis compañeras de piso forman parte de ésta y como saben que la cámara no lleva carrete, no hacen ningún esfuerzo en salir bien en mis fotos. Nunca llegaré a verlas pero seguro que habrían salido un poco borrosas, ya que el objetivo se ha empañado al acercarme al fuego.

Este ejercicio está pasando de aburrido a cansino, así que espero aprender y mejorar, para que no resulte una pérdida de tiempo. Creo que en realidad lo que ocurre es que lo comparo con la práctica de los peluches que resultó bastante más divertida.

Por fin decido llevarme la cámara de paseo y saco a todo lo que antes me había planteado, pero al llegar a clase, no hay quien se atreva a sacar la práctica, me daba vergüenza .Mas tarde me animo y me la llevo al gimnasio. . Es aquí donde empiezo a pasármelo bien, ¡qué pena que el día esté finalizando, y que no llevara el carrete! las fotos hubieran estado divertidas. Pero la práctica es así, y así debe ser; de modo que me quedo pensando que sacar fotos está muy bien, pero no tanto el tener que escribir 500 palabras sobre ellas como supongo que tendré que hacer un día de estos. y que es lo que estoy acabando justo ahora.

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