18/10/07


MI PELUCHE

Sólo tengo un peluche en mi habitación, ningún juguete más. Preside mi cama y lo tengo desde que mis abuelos me lo regalaron unas navidades hace unos doce años. Es una coneja con un lazo rosa, y su nombre es Natacha. Está vieja y posiblemente un poco sucia. Pero ahí sigue, a mi vera. Allí donde vaya yo.

Una de mis compañeras de piso, Nuria, la desprecia, dice que está sucia y la tira. Yo me enfado porque ella no entiende que llevo con ese peluche desde que era una niña.
A Leti tampoco le gusta Natacha. Y no es para menos. Suele venir a dormir a casa de vez en cuando, pero un día lo pasó mal; tuvo pesadillas con Natacha. Nunca me ha contado lo que pasó, pero desde entonces no quiere dormir cerca de mi peluche.
Tenía claro que Natacha iba a ser mi juguete fotografiado…, hasta que llegó el momento de hacer la práctica. Estaba en mi habitación, hice una buena
composición, saqué una foto, y no me gustó. Así que decidí cambiar inmediatamente de juguete. Me dirigí al cuarto de mi amiga y cogí unos muñecos de colores que estaban perfectamente ordenados. Sin duda, ellos colocados fueron mi escenario.
Telas, trapos y pasminas estratégicamente colocados fueron mi escenario. Focos y distintos flexos también. Y el mejor aliado: el espejo de mi habitación. Realicé mis fotos con ganas, esperaba que salieran bien y creo que así fue. Me gustan los contrastes de colores y las distintas iluminaciones, y creo que he conseguido algo de lo que quería.

Natacha se quedó de lado, pero no otro juguete que tenía en una de mis baldas. Mi hermano me regaló hace unos años un nomo que a mi me encanta, pero como era de esperar, a todo el mundo le parece feo, especialmente a Nuria.
Fue una mañana entretenida. Estuve sacando fotos hasta la hora de comer. Pasé horas tirada en el suelo entre peluches y telas, mientr
as Paula y Nuria se reían de mí y de mis ocurrencias sobre las composiciones de mis distintos escenarios creados para una sesión de fotos a juguetes.

Lo único malo de la realización de ésta práctica fue el aspecto con se quedó mi habitación al terminar. Aquello era una leonera. No suelo tener la habitación muy ordenada, pero eso era demasiado. Este año estoy mejorando considerablemente con respecto al pasado. Pero la competencia es alta. Nuria es adicta al orden, es muy perfeccionista; y además vive en la habitación de al lado. Me ha dicho varias veces que si mi madre viera este año mi habitación, estaría orgullosa de mí. Y es que ésta dice que soy peor que mi hermano, que ya es decir.


Esa misma tarde decidí llevar las fotos a revelar. Pero nunca pensé que horas después las abriría y encontraría las de una familia desconocida para mí, de vacaciones. No quise cotillear y llevé de nuevo las fotos a la tienda.


Mi agilidad me salvó; y es que tuve la suerte de que las fotos del peluche nunca habían salido de la tienda. Nadie había ido a recogerlas y sanas y salvas llegaron a mí.

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