28/11/07

REFLEJOS

Siempre me ha gustado ver las cosas que se reflejan. Es curioso como cambia todo con la luz.

Ya he visto fotos con reflejos y son una pasada, por eso espero que las mías salgan bien y me gusten. Sin embargo, la práctica no ha sido tan sencilla ni mucho menos tan divertida como había imaginado.

Empiezo a sacar fotos en casa, pero no estoy demasiado imaginativa y nada me gusta, así que me visto y para la calle.

Siempre consigo hacer fotos el día que más frío hace de la semana. Es una locura andar por ahí sin rumbo alguno y pasando frío. Recomiendo a todo el mundo salir de casa estos días sola y únicamente si tiene alguna meta, como ir a clase o comprar el pan.

Hace viento, y mi experiencia ha comprobado que viento es igual a frío. Para el colmo me he empeñado en sacar fotos al lago de Yamaguchi, pero el agua está revuelta y ahí no se produce reflejo alguno.

Empiezo a desesperarme (siempre me desespero muy rápidamente), pero no siento los pies y llevo dos pares de calcetines. Esto no puede ser verdad…

Sin embargo, otra parte de mi me ayuda a continuar, y por fin mi mañana de reflejos empieza a tener algún sentido, algo positivo.

Me quedan dos fotos cuando decido regresar a casa, pero no pasa nada, fijo que encuentro algo que se refleja.

Nada más llegar al portal de casa veo una bici. Creo que no hay nada que se refleje, pero me da igual, yo saco las fotos a la bici, que a mi me gusta!












27/11/07

CONCURSO

¿Quién ganará? Toda la clase nos presentamos. Alguien tiene que ganar, no? Posiblemente yo no, pero la ilusión no me la quita nadie. A mi me gustan mis fotos y eso me vale.

He elegido un buen día para hacer las fotos que voy presentar. Dispongo de poco tiempo, pero he tenido suerte; es un día muy frío pero soleado. Decido hacerlas al mediodía, es una buena hora. El sol golpea con fuerza, lo cual espero que me ayude a no perder el tacto de la cámara, ya que mis dedos están empezando a perder la sensibilidad. El frío me quema y no puedo abrigarme más.

Sin embargo, no pierdo la esperanza, estoy contenta con el trabajo que estoy realizando, de lo contrario hubieran sido unas desesperantes horas.

Me apetece realizar la práctica, estoy contenta y las sombras que provocan los árboles con esas entradas de luz son preciosas, tanto que no dejo de fotografiarlas.

A pesar del frío, hay gente por la calle, supongo que la mayoría de ellos se dirige hacia sus respectivas casas a comer con sus familias.

Me miran como a un bicho raro, incluso hay una mujer que me dice con muy mal tono y una cara muy desagradable-“a mi no saques, e!”-. Yo me disculpo poniendo buena cara y diciéndole que no le he sacado; pero sólo recibo a cambio un “gracias” muy obligado que hubiera preferido que no me lo diese.

Es la primera vez que veo la nueva estación de bus. Me gusta. Decido no entrar dentro, pero intento imaginarla.

Tras varias horas de paseo por Pamplona, es hora de volver a casa. Espero que me gusten, de lo contrario tendré que volver a pasar frío y realizar de nuevo la práctica.










25/11/07

DIA DE LAS 1000 FOTOS


Son las 7.30, suena el despertador pero yo me vuelvo a dormir. Oigo un ruido y alguien abre la puerta; es Paula:” Andreilla son las 8.00”-me dice-. Efectivamente es la hora de levantarse y de repente, veo la cámara de fotos. ¡Qué pereza! Hoy tengo que hacer 1000 fotos. Ayer lo pensé y por eso la dejé en la mesilla de noche junto con una lámpara de IKEA y un libro que un día de estos voy a terminar.

Voy a empezar a hacer la práctica, así que comienzo a hacer fotos a todo. Mi desayuno me da mucho juego y empiezo a hacer composiciones hasta que me canso y me levanto para sacar fotos a toda la casa. Sonrío cuando me acerco al baño y recuerdo el comentario que hizo
nuestro profesor sobre las fotos en la ducha; de modo que vuelvo a mi habitación y lanzo la cámara contra las sábanas revueltas.

La verdad es que da muchísima vergüenza llevar la cámara a clase, sé que ese era el deseo de nuestro profesor, pero así y todo la dejo y me voy a clase. Sin embargo, pronto me daré cuenta del error que he cometido. A lo largo del trayecto podría haber sacado más fotos; por ejemplo, a una serie de sauces llorones con los que me rozo la cara todos los días, porque voy mirando al suelo para no tropezar con las baldosas que están rotas.

La mañana ya ha finalizado, y hay que comer. Nada más llegar a mi casa cojo la cámara y voy a la cocina a continuar con mi práctica. Mis compañeras de piso forman parte de ésta y como saben que la cámara no lleva carrete, no hacen ningún esfuerzo en salir bien en mis fotos. Nunca llegaré a verlas pero seguro que habrían salido un poco borrosas, ya que el objetivo se ha empañado al acercarme al fuego.

Este ejercicio está pasando de aburrido a cansino, así que espero aprender y mejorar, para que no resulte una pérdida de tiempo. Creo que en realidad lo que ocurre es que lo comparo con la práctica de los peluches que resultó bastante más divertida.

Por fin decido llevarme la cámara de paseo y saco a todo lo que antes me había planteado, pero al llegar a clase, no hay quien se atreva a sacar la práctica, me daba vergüenza .Mas tarde me animo y me la llevo al gimnasio. . Es aquí donde empiezo a pasármelo bien, ¡qué pena que el día esté finalizando, y que no llevara el carrete! las fotos hubieran estado divertidas. Pero la práctica es así, y así debe ser; de modo que me quedo pensando que sacar fotos está muy bien, pero no tanto el tener que escribir 500 palabras sobre ellas como supongo que tendré que hacer un día de estos. y que es lo que estoy acabando justo ahora.

14/11/07

AMATXIEN ESKUAK




El 10 de junio de 1973 se celebró en Oiartzun (Guipúzcoa) un homenaje a un bertsolari। A este acto fue invitado Xalbador, el pastor de Urepel (Baja Navarra)। Cuando le tocó su turno, se acercó con solemnidad al micrófono। Su figura mostraba a un hombre sereno y rebosante de confianza। Don Juan Mari Lekuona fue el encargado de comunicarle el tema sobre el que debía cantar de un modo improvisado: “Xalbador, éste es tu tema, las manos de la abuela, “amatxiren eskuak”. Tras unos segundos de concentración empezó a cantar con una melodía suave y nostálgica:

Aizu, amona, aspaldian zu etorri zinen mundura,ta zure baitan ibili duzu zonbait-zonbait arrangura;nik ikustean begi xorrotxez zuk duzun esku zimurra,laster mundutik joanen zarela etorzen zeraut beldurra

Escucha abuela,hace ya mucho tiempo que viniste al mundo,y en tu interior has pasado muchas preocupaciones।Al contemplar con mi fina mirada esas queridas manos arrugadas,me viene un temor de que pronto tendrás que dejar este mundo

Los oyentes no esperaban esta salida। Mirando a Xalbador podrían asegurar que no es un ejercicio de erudición y rima el de éste buen pastor।En su cara parecía vislumbrarse una añoranza de esa “amatxi”. Xalbador, sin cambiar el gesto grave y profundo de su rostro, canta su segundo bertso:

Beste amatxi asko ikusi izan ditut han-hemenka,Jainkoa, otoi, ez dadiela gaukoan eni mendeka:zure eskuak ez bitza, otoi, behin betiko esteka,semeatxiak hain maite baitu esku horien pereka.

He visto en todo el mundo a otras muchas “amatxis”,Señor, por favor, que me perdonen hoy lo que digo,que tus manos, “amatxi” mía, no se agarroten nunca,pues éste tu nieto tanto ama las caricias de esas manosa arugadas

Cuando los oyentes todavía no se habían repuesto de la emoción, Xalbador lanzó al aire su tercer bertso:

Ene amatxik mundu guzian ba ote zuen berdinik?Dudatzen nago hardu dukeen nehoiz atseginik;orai eskuak ximurtu zaizko zainak hor dazura urdinik,eta ez dago arritzekoa horrenbeste lan eginik

Mi “amatxi” en todo el mundo ¿acaso tendría una igual?estoy dudando de que alguna vez hubiese tomado un descanso,ahora se le han envejecido las manos,y sus venas azules las tiene ahí a la vista,no es de extrañar... ¡tanta labor han hecho!Xalbador con esa mirada suya perdida en el horizonte está viendo a su abuela trabajando, hilando la lana, cuidando la olla en el fuego, meciendo la cuna de su nieto, desgranando las mazorcas de maíz o las cuentas del rosario. Una abuela, con unas manos arrugadas, que fue la memoria de esa comunidad familiar.